“Yo me perdono por el odio que tuve hacia los demás”: Gloria Salamanca

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“Yo me perdono por el odio que tuve hacia los demás”: Gloria Salamanca

Hace 11 años, a Gloria el conflicto le quitó a su hijo, su mono, su razón para vivir, desde ese ocho de octubre de 2006 su corazón vive en una eterna espera por encontrar la respuesta a la pregunta ¿dónde está?

Recuerda el ocho de octubre de 2006 como el día en que su vida no volvió a ser la misma. Ese día se despertó con una sensación en el corazón, con la incertidumbre, comenzó a llamar a su mono y le sorprendía que no le contestara, porque ‘El Mono’ siempre estaba disponible para ella.

Días después y con la desesperación se embarcó en una búsqueda que aún no termina, pero que con el tiempo se ha vuelto más cauta, menos desesperada, quizá por la resignación de saber que fue llevado por las FARC, quizá por conocer cada vez más detalles de las búsquedas de otros que no han llevado a encontrarlos con vida, quizá porque su cuerpo y el de sus padres no le permitió seguir al enfermarse por el dolor y la rabia.

Por lo que estaba viviendo, llegó a la Fundación País Libre y años después a la Unidad para las Víctimas donde encontró el apoyo y la ayuda psicosocial que hoy le permiten hablar de perdón y de reconciliación. Con terapias, con distintos talleres, con poder hablar y expresar su dolor con otros que vivían lo mismo, Gloria logró sanar su rencor hasta el punto de convertirse en ejemplo y guía para otras víctimas que hoy viven la misma lucha.

Aprendió de ‘Acción sin daño’, de talleres psicosociales, de acompañamiento a víctimas lo que la llevó a viajar por distintas partes de Colombia dando su testimonio, escuchando a otros. “Yo aprendí a escuchar, porque uno lo único que quiere es que lo escuchen, pero uno comparte con otros las mismas situaciones, el mismo dolor”.

También acompaña a víctimas de desaparición forzada a las diferentes diligencias y trámites que se deben hacer para continuar la búsqueda, a los laboratorios de ADN, al Instituto de Medicina Legal, a las entregas de cuerpos. Y participa en un programa de voluntariado con el que se ha dedicado prestar servicio para cuidar a los funcionarios de distintas organizaciones y entidades que trabajan por las víctimas del conflicto.

Dedica sus días para ir a las oficinas de las entidades, con diferentes equipos de masaje de cuello, pies y espalda, para atender a los funcionarios en sus puestos de trabajo. “Yo quisiera que muchos de mis compañeros víctimas vieran como trabajan los funcionarios, como dejan sus familias, nadie sabe con la sed que el otro vive”, asegura Gloria.

Desde hace un año comenzó a participar de la experiencia de VICTUS, un laboratorio que a través del arte une a víctimas y victimarios para hacer una narración teatral dirigida por Alejandra Borrero, actriz y directora de CasaE. “Somos diferentes caracteres, diferentes emociones, pero esa parte de la reconciliación y del perdón la tenemos muy clara, hoy somos como una familia, numerosa, somos 17 personas, hay desmovilizados de las FARC, del ELN, de los paramilitares y víctimas. Este laboratorio se convirtió en un arte que nos sana, un ARTE-SANO, un arte de amor y de reconciliación, de perdón”, cuenta Gloria con los ojos iluminados de alegría.

Luego de pasar por todas estas experiencias y vivencias, Gloria asegura que la clave para reconciliarnos está en cada uno de nosotros y que es necesario empezar por uno mismo, seguir con la familia, el barrio y la comunidad. “Llegar a decir yo me perdono por el odio que tuve con los demás, con el vecino, con el del transporte (yo me reconcilio conmigo misma para poder estar en paz con los demás”.

Para escuchar la esntrevista, da click acá.

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