Tags

Estás en: Home - Tag: minas

  • Primer Museo de la Memoria sobre Minas Antipersonal en Colombia

    Share Button
    Primer Museo de la Memoria sobre Minas Antipersonal de Colombia

    Primer Museo de la Memoria sobre Minas Antipersonal de Colombia

    Bogotá recibe el Primer Museo Itinerante de la Memoria sobre Minas Antipersonal en Colombia

    Con los testimonios de 10 sobrevivientes del conflicto armado fue inaugurado este espacio en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación.

    Bogotá, noviembre 23 de 2016. La Fundación Prolongar presentó, en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación (CMPR), el Primer Museo Itinerante de la Memoria sobre Minas Antipersonal en Colombia, muestra museográfica que nace de la inquietud de mostrar los daños e impactos que producen estos artefactos no solo en los cuerpos sino también en el territorio nacional.

    Para la inauguración fueron invitadas 10 víctimas sobrevivientes del conflicto armado provenientes de Vista Hermosa (Meta), con quienes se llevó a cabo la construcción de la muestra museográfica a través del Kintsugi, técnica japonesa que rescata la belleza y la historia de las cicatrices. Esta exposición muestra objetos que han sido apropiados y reparados por sobrevivientes, quienes han encontrado nuevas miradas y significados a las cicatrices que ha dejado la guerra en sus cuerpos y en su territorio que es el municipio con más víctimas del minas antipersonal en el país,  comentó María Elisa Pinto, directora ejecutiva de la Fundación Prolongar.

    Esta exposición busca mostrar que las comunidades, los sobrevivientes y las víctimas de minas antipersonal no se quedan en el hecho victimizante, sino que, por el contrario, buscan a través de mecanismos de resiliencia como la música, el deporte, el apoyo y amor a sus familias o el arte la forma de salir adelante.  Lo más difícil para uno como víctima es encontrar personas que lo apoyen y le ayuden a salir adelante y continuar después de los traumas sufridos, pero cuando uno encuentra ese apoyo es capaz de salir adelante, de continuar pa´lante y demostrar y ser ejemplo para esas personas que aunque tienen sus cinco sentidos y están bien se dan por vencidas, dijo Édgar Bermúdez, sobreviviente víctima de mina antipersonal participante del proyecto.

    El Centro de Memoria, Paz y Reconciliación es sin duda el espacio más apropiado para darle inicio a la itinerancia de este Museo de Minas Antipersonal, queremos enviar un mensaje a todos los bogotanos para que conozcan este trabajo tan importante de las víctimas que contaron su historia a través de esta muestra, que es evidencia de la capacidad que tienen las víctimas de construir la paz y la reconciliación desde sus aprendizajes, aseguró Carolina Albornoz, Coordinadora del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de la Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación de la Alcaldía de Bogotá.

    La muestra museográfica que estará abierta al público durante un mes en el Centro, es una propuesta que responde a la urgencia de generar conciencia frente a la necesidad de parar la guerra, abandonar el uso de minas y otros artefactos explosivos que victimizan de manera indiscriminada a la población civil, la fuerza pública, la naturaleza y el territorio.

    La Memoria es un aliado para la paz y lo comprobamos al encontrarnos hoy con las personas de Vista Hermosa (Meta), su apertura a compartir sus experiencias, su deseo por trabajar con su comunidad y prevenir que otras personas resulten afectadas. La Memoria es un aliado para la paz porque nos invita a reconocer el poder creador de quienes han vivido la destrucción en carne propia, indicó Nayibe Sánchez del Centro Nacional de Memoria Histórica.

    Este proyecto  fue ganador de la “Beca de Investigación y Producción de Proyectos Museográficos sobre Memoria y Conflicto Armado” de la III Convocatoria 2016 realizada por el Centro Nacional de Memoria Histórica, en alianza con el Programa de Estímulos y el Programa Fortalecimiento de Museos del Ministerio de Cultura. 

    Primer Museo de la Memoria sobre Minas Antipersonal de Colombia

    Primer Museo de la Memoria sobre Minas Antipersonal de Colombia

    Primer Museo de la Memoria sobre Minas Antipersonal de Colombia

    Primer Museo de la Memoria sobre Minas Antipersonal de Colombia

  • El embudo minero: criminalizar al pequeño y proteger la ilegalidad del grande

    Share Button

    El embudo de la mineriaEs conocida la ley del embudo que rige el funcionamiento de las sociedades de mercado libre y libérrimo: mas y más  a los que tienen y pueden más. Lo que se conoce menos son los mecanismos de operación de esta ley, que se cumple inexorablemente, cuando se trata de minería.

    La historia es larga como lo recuerdan los líderes del paro de pequeños y medianos mineros que se inició el 17 de julio de 2013. Durante décadas se ha hablado sin resultados de formalizar la minería tradicional y de proteger el derecho al trabajo de más de 30.000  familias (150.000 personas) que dependen de la explotación de 15.000 pequeñas minas de oro (28%), carbón (8%) o material para la construcción (61%). El censo minero en 2011  registro 8039 unidades de hecho  con un sub registro del 30%.

    Los gobiernos han reconocido la incapacidad del Estado para reconocer los derechos de las familias dedicadas a la minería cuando han propuesto programas de registro y solo han logrado el 10% de la meta, como ocurrió en diversos intentos entre 1993 y 2002.  Aunque no  faltaron los conflictos y situaciones violentas, conocidas sobre todo en las regiones de oro y esmeraldas, hasta finales del siglo XX se aceptó la diferencia entre la minería artesanal,  tradicional y  de hecho, frente a la minería criminal vinculada a lavado de activos y usurpación armada o violenta de recursos.

    Pero las cosas cambiaron en los últimos 15 años con la ofensiva internacional por recursos minero energéticos o por minerales preciosos con fines especulativos: la consigna de centros internacionales fue capturar territorios para las grandes inversiones comenzando por aquellos con tradición e identificados por largas practicas y estudios realizados por los Estados.  Para este objetivo se necesitó cambiar leyes y normas de modo que se les dieran ventajas y privilegios a los grandes inversionistas y a los pequeños se le declarara ilegales y susceptibles de restricciones o sanciones.  Como en otros campos, aquí también se ha acompañado la ilegalización con argumentos sobre mayor ineficiencia productiva en los artesanales o tradicionales,  o imposibilidad de controles ambientales o laborales.

    Con el Plan de Desarrollo 2010 – 2014, se pasó de la ilegalización a la criminalización de los pequeños informales o de hecho. Los artículos 107 y 108  de la Ley 1450/2010  establecieron que a partir de enero de 2012 las autoridades procederían al decomiso y destrucción de la maquinaria en minería sin titulo y registro en el catastro minero; y además se estableció la prohibición a cualquier comprador de adquirir productos mineros de minería informal, a riesgo de perdida de licencia u otras sanciones. En esa misma línea se emitió el decreto 2235 del 30 de octubre de de 2012 que hoy es rechazado por la movilización de los pequeños mineros.

    Los 15 puntos del pliego de peticiones presentado en el paro minero de julio  de 2013 se resumen en la exigencia de reconocimiento de los derechos de la minería pequeña y mediana minería hoy informal que el parte de la subsistencia familiar de decenas de miles de campesinos. De nuevo las demandas se dirigen a contrarrestar la discriminación y a reclamar la no represión que se camufla con la persecución a criminales. Con ese sentido el pliego plantea, entre otros,  la derogatoria del mencionado decreto 2235/2012, la congelación de la piñata de titulación minera a los especuladores locales e internacionales, la concertación de las nuevas reformas, el respeto a zonas de  minería tradicional y su protección especial, la anulación de títulos que han violado los derechos de consulta y consentimiento previos. (http://m.elcolombiano.com/article/166496 ).

    La respuesta al pliego de los pequeños mineros ya ha sido anunciada: desde el alto gobierno ya se ha dicho que no son representativos, que están manipulados por la guerrilla y las organizaciones criminales, que detrás están los dueños narcotraficantes con sus  grandes retroexcavadoras, que así como no se respondió en la última década ante cartas respetuosas menos se va a ceder a situaciones de hecho. Mejor dicho, la ley del embudo. De ilegales, los mineros campesinos van pasando a criminales. Y mientras tanto nada sucede con  grandes mineras que, según el informe de la Contraloría General de la Nación,  se quedan con los impuestos, manipulan regalías,  evaden desde paraísos fiscales, llevan doble contabilidad, se inventan empresas de fachada en Canadá o en cualquier isla del caribe o para ser verdaderamente formales, desde el carrusel de  exministros y altos funcionarios, hacen el lobby non santo para que todo este revestido de legalidad. Mejor dicho, lo ancho para ellos.

Back to top