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  • Conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos

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    01Conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos

    Durante esta semana, el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación (CMPR) conmemoró el Día Internacional de los Derechos Humanos, como un fecha importante para resaltar la reconciliación y la memoria como herramientas importantes en la consolidación e la paz.

    Bogotá, diciembre 10 de 2016. Con la iniciativa “Ruta de los Derechos Humanos”, el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación (CMPR) realizó diferentes actividades, entre el 5 y el 10 de diciembre, para conmemorar el Día Internacional de los Derechos Humanos, con el objetivo de resaltar la importancia de la participación de toda la sociedad en acciones concretas que propendan por su defensa y reivindicación.

    “Hoy cuando el mundo tiene sus ojos puestos en Colombia como un país capaz de realizar un acuerdo de paz con la guerrilla más antigua de latinoamérica y su Presidente es galardonado con el Premio Nobel; los Derechos Humanos, su defensa y respeto deben ser las líneas sobre las que se implemente la paz en nuestro país, y eso es una responsabilidad de todos como colombianos”, aseguró Carolina Albornoz, coordinadora del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación (CMPR) de la Alta Consejería para las Víctimas de la Alcaldía Mayor de Bogotá.

    Durante la semana, en asocio con la Alta Consejería para los derechos Humanos de la Presidencia de la República, la Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación; y la Organización MasterPeace, el Centro de Memoria desarrolló talleres, exposiciones, foros, y diversas actividades enmarcadas en la Ruta de los Derechos Humanos.

    Exposiciones para reivindicar los derechos

    El arte ha sido un aliado para la memoria, la reivindicación de derechos, procesos de transformación profundos, entre otros procesos sociales. Por ello, el Centro de Memoria, paz y Reconciliación realizó durante la semana el lanzamiento de varias exposiciones que muestran este interés.

    Asalto al Alma

    Esta exposición se llevó a cabo con personas víctimas del conflicto armado, interesadas en liberar una etapa de su vida, apresada por el dolor, la rabia o el miedo, propone una serie de acciones que se sostienen conceptual y metodológicamente sobre el sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición propuesto por la ley referida. De esta manera, la iniciativa del proyecto pretende la construcción de procesos de paz y reconciliación a través del arte y diversas dinámicas de integración social.

    “Más de 43”

    Esta exposición busca sensibilizar al público, interactuar con él en torno al tema de los desaparecidos para que pueda comprenderse la evolución histórica de la mecánica de la desaparición. Lo ocurrido recientemente en Ayotzinapa, Guerrero, tiene una historia de fondo y hay saberes y técnicas que han evolucionado para que las desapariciones sean útiles a los intereses del Estado. MasterPeace México quiere mostrar el impacto de las desapariciones en la juventud mexicana y cómo esta práctica atenta gravemente contra los Derechos Humanos. Esta árida y compleja historia estará contenida en las hojas de sala y funcionará como un contrapunto con las obras artísticas que fueron resultado del Primer Concurso MasterPeace México de Fotografía, Cuento y Caricatura Los 43 desaparecidos. El material de la exposición (textos, imágenes y dibujos) está disponible para que el público se lo lleve.

    Instalación RASTROS

    La obra RASTROS está compuesta por 74 piezas de vidrio, cada una de ellas tiene forma de pirámide invertida donde se muestran los rostros y nombres de personas desaparecidas. Esta fue realizada por un artista payanés y entregada a la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos ASFADDES en el año 2000. El artista solicitó omitir su identidad, considerando que el objetivo de la instalación es visibilizar los rostros y los nombres de los desaparecidos como ejercicio de reconstrucción de memoria y de dignificación.

    #DejaTuHuellaDeLuz

    A partir de una sinergia entre las entidades asociadas en la iniciativa y con la activa participación de la ciudadanía se realizó el 7 de diciembre “Día de las Velitas” una movilización ciudadana en redes sociales para invitar a los ciudadanos a encender una luz por la reivindicación de los Derechos Humanos. Desde diferentes cuentas, los seguidores se movilizaron con la iniciativa, logrando ocupar un lugar en los listados de tendencias, como uno de los temas importantes de ese día en redes.

    Lanzamiento del libro “Desaparecidos”

    Siendo la desaparición forzada uno de los hechos victimizantes más dolorosos que ha dejado el conflicto, con un total de 60.630 personas desaparecidas en el país; el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación realizó, el viernes 9 de diciembre, el lanzamiento del libro “Desparecidos” del joven escritor mexicano Everardo “Perro Rabioso” Martínez. La obra narra cuarenta y tres historias de personas que un día simplemente no volvieron, se esfumaron en situaciones comunes como el niño que se pierde en el mercado o el hombre que sale a comprar algo y no vuelve; hasta sonados casos como el de Ayotzinapa, donde un grupo de estudiantes desapareció en confusas circunstancias.

    Conversatorio “Los derechos Humanos en clave de memoria, construcción de paz y reconciliación”

    Con la presencia de los conferencistas Rafael Grasa de la Universidad Autónoma de Barcelona, Francisco Barbosa del Centro de memoria, Paz y Reconciliación; Álvaro Gómez de la agencia Colombiana de reintegración y la moderación de carolina Albornoz, Coordinadora del CMPR, se llevó a cabo un interesante conversatorio para entender la relación entre memoria, reconciliación y derechos humanos.

    Durante la discusión se habló de la importancia de entender los derechos humanos desde su perspectiva colectiva, vistos como un proceso, como un marco de referencia que nos recuerda el lugar en donde está la raíz de los problemas en la sociedad; y desde esta conciencia llevar a cabo las acciones necesarias para lograr la superación de esas problemáticas.

    Ruta 10.12: El derecho a la Paz

     Con una combinación entre iniciativas artísticas y académicas orientadas a la promoción y defensa de los derechos humanos en Colombia, MasterPeace llega a las Casas de Juventudes del Distrito en las localidades de Mártires, San Cristóbal y Chapinero; donde desarrollarán actividades entre los jóvenes y los artistas Miguel Uyabán, Alerta Kamarada y un destacado grupo de directores de cine.

    Finalmente, el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, sirvió de escenario para el expo-conversatorio “Derechos en Palabra y Obra”, integrado por la exposición de tres artistas mexicanos ganadores del concurso “Más de 43” -organizado por Masterpeace en el contexto de la desaparición forzada-, y por diferentes aportes de académicos colombianos que permitieron robustecer la experiencia. Esta jornada finalizó con un gran concierto a cargo de Víctor Hugo Pacific Soul.

    De esta manera, con una agenda nutrida de contenidos de interés y temáticas, finalizó la conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos, en la que desde diferentes miradas se hace evidente que la construcción de la paz debe estar ligada al respeto y a la creación de una memoria no solo de lo que fuimos, sino de lo que seremos como sociedad.

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  • Lanzamiento libro: “Desaparecidos” Everardo Martínez

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    01Colombia y México: dos países que comparten el dolor de los Desaparecidos

    Desde México llegan al Centro de Memoria, Paz y Reconciliación 43 cuentos, 43 relatos, 43 corazones, 43 ecos, 43 desaparecidos. Una  obra desgarradora que narra ejemplos de la difícil situación de desaparición forzada que vive el pueblo mexicano y que sin duda es dolorosamente conocido y sentido por el colombiano.

    Bogotá, diciembre 9 de 2016. Siendo la desaparición forzada uno de los hechos victimizantes más dolorosos que ha dejado el conflicto, con un total de 60.630 personas desaparecidas en el país; el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación trae el lanzamiento del libro “Desparecidos” del joven escritor mexicano Everardo “Perro Rabioso” Martínez, como una de sus actividades en la Ruta de los Derechos Humanos que se desarrolla entre el 5 y el 10 de diciembre en diferentes escenarios.

    El libro de Everardo Martínez, es simplemente desgarrador; cada vuelta de página es un golpe a la conciencia y la razón; te duele, te carcome, te sangra, y nunca termina. A cada vuelta de página encuentras nuevas historias, con los mismos finales desgarradores, finales que flirtean con la esperanza y con el sin sabor de una realidad que está a la vuelta de la esquina.

    “Perro Rabioso” Martínez narra cuarenta y tres historias de personas que un día simplemente no volvieron, se esfumaron en situaciones comunes como el niño que se pierde en el mercado o el hombre que sale a comprar algo y no vuelve; hasta sonados casos como el de Ayotzinapa, donde un grupo de estudiantes desapareció en confusas circunstancias.

    En paralelo, Colombia no es ajena a los hechos que se presentan en este libro, al encontrar en sus historias, los acontecimientos de muchos colombianos que, de manera similar o igual, no volvieron a sus hogares y familias. Actualmente, en el país, se tiene un reporte de 60.630 personas desaparecidas en los últimos 45 años en el marco del conflicto armado.

    Durante el lanzamiento, Everardo “Perro Rabioso” Martínez habló sobre la forma como le impresiona que en el proceso de elaborar su tesis de maestría sobre violencia y el proceso de Iguala Guerrero, la mayoría de su documentación es sobre Colombia y todos los procesos de desaparición, de violencia, de cómo la gente afronta el miedo. “Es jodido ver la realidad de Colombia, pero también lo es ver que en México no se está hablando de esto. Que en las calles se diga, sí hay violencia, pero chido, podemos seguir viviendo, están violentando al de allá, no a mí. Esa es una de las razones más importantes para traer el libro acá y es que este libro ha logrado hacer puentes con la gente, logra mover algo”, aseguró el autor.

    Sin duda Colombia y México comparten diferentes puntos comunes de lo que están viviendo como sociedad actualmente, es posible identificar que la desaparición forzada asociada principalmente  a dictaduras militares  y regímenes totalitarios, hoy está pasando y no tiene una relación directa con este tipo de gobiernos. “Tenemos un reto impresionante como sociedad para reconocer que es un delito que es vigente, que es una modalidad de violencia que está pasando acá, en México y en sociedades que se creen democráticas, y eso debería sorprendernos y sacudirnos mucho”, aseguró Mónica Márquez del Centro Nacional de Memoria Histórica.

    Para el caso colombiano, como también lo es para el caso de Ayotzinapa México, las familias de las personas dadas por desaparecidas han sido fundamentales en el reconocimiento de estos hechos y de lo que ha ocurrido con sus seres queridos. En Colombia el primer caso reportado como desaparecido data de los año 1977, y es solo hasta el 2000 cuando se logra que exista la Ley que tipifica la Desaparición Forzada como delito. Las organizaciones de familiares son quienes han llevado en sus espaldas toda esta lucha por dignificar, por hacer memoria y por ser reconocidas jurídicamente.

    Uno de los ejemplos de ese tipo luchas son los diferentes procesos que desde el Colectivo Beligerarte se han adelantado, tal es el caso de Pueblo Bello (Antioquia) en donde en compañía de algunos familiares de los 43 campesinos desaparecidos de esta población, realizaron un mural en el que se muestra lo que eran, lo que simbolizaban estas 43 personas para sus familiares, se representó la identidad campesina de estas personas “En este proceso lo que buscamos fue reivindicar el nombre y la vida de estas personas. Fue un mural conmemorativo de la vida rural allí representado para reivindicar el nombre y la honra de estas personas”, explicó Emilio Torres del colectivo Beligerarte.

    De esta manera el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación abre un espacio a la búsqueda de escenarios comunes en las que no solo primer el reconocimiento del ser parecidos con el otro, sino de acciones que conlleven a la dignificación, el recuerdo y la denuncia de estas prácticas como actos condenables. “Quisimos para esta Ruta de los Derechos Humanos, en el marco de la conmemoración del 10 de diciembre, visibilizar a la desaparición forzada debido a la importancia que tiene para Colombia reconocer las cicatrices que ha dejado el conflicto en miles de familias. Es también una invitación al respeto de la Vida como Derecho fundamental para la construcción de la paz”, aseguró Carolina Albornoz, coordinadora del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de la Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas de la Alcaldía de Bogotá.

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  • Oscar Willian Calvo, el joven luchador que soñó con la Constituyente

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    2El  20 de noviembre de 1985 a las 7:12 de la noche, en una farmacia de Bogotá de la calle 42 con carrera 13 el dirigente político, con apenas 32 años, fue asesinado por sicarios junto con sus dos acompañantes. Murió también una señora ajena a los hechos. Fue el primero que propuso una Constituyente para sacar al país de la crisis y llevarlo a la paz

    Oscar Willian Calvo vivió intensamente. Poco después de marcharse de la nativa Pereira hacia  Cartago, con los primeros atisbos de conciencia social lidera el movimiento estudiantil en el Colegio Académico del nuevo terruño. Contaba apenas con 13 años.

    La experiencia de lucha, que fortalece con sus lecturas políticas abrevando en el marxismo, lo lleva de nuevo a Pereira donde lidera la lucha sindical. Allí fortalece sus lazos con el movimiento obrero.

    Y de nuevo su trasegar por el Valle del Cauca organizando a los trabajadores de la caña de azúcar. Más tarde por Boyacá, los Santanderes y gran parte de Colombia.

    Vinculado casi desde niño a las huestes del Partido Comunista de Colombia Marxista Leninista (PCC-ML), muy pronto accede a las posiciones de comando, primero como miembro de sus comité central a los 28 años y un poco más tarde a su dirección ejecutiva nacional.

    Al momento de su muerte era vocero público del Ejército Popular de Liberación (EPL) y miembro de la Comisión de Paz constituida por el presidente Belisario Betancur.

    Y fue Oscar William, en el marco de los acuerdos firmados en Medellín en 1984 entre el gobierno y el EPL, el primero en proponer una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) en Colombia, elegida por el constituyente primario, es decir por toda la población.

    Este fue un llamado promisorio hacia un mejor mañana que con audacia juvenil lanzó Oscar Willian al país. Su propuesta no pasó inadvertida por la opinión y causó revuelo en las filas de la izquierda que la acogieron de inmediato con entusiasmo unitario, incluidos sus rivales del Partido Comunista Colombiano que ya se preparaban para el nacimiento de la Unión Patriótica tras los acuerdos de cese al fuego, tregua y paz firmados por el gobierno de Betancur con las FARC en 1983.

    Esta esperanza abierta por Calvo solo tendría resolución seis años más tarde y tras duros años de violencia perdida, con las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente en diciembre de 1990.

    Pero él ya había planteado un procedimiento similar al definido para el evento democrático de 1990 tras la exitosa séptima papeleta.

    “…hemos dicho que se haga una consulta popular, un referéndum, simultáneo con las elecciones de 1986, bien sea en el de cuerpos colegiados o en las presidenciales, para que el pueblo decida si está o no de acuerdo con la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, con poder decisorio y elegida por el voto directo y con plena participación de todos los sectores sociales y políticos del país”, había señalado en 1985.

    No sin razón la ANC en su instalación pública evocó el legado de este luchador por la democracia y la paz. Allí estaban sus compañeros de lucha del PCC M-L que firmarían la paz junto con el M-19 en los acuerdos de 1989.

    En aquellas elecciones, el M-19 se convertiría en la primera fuerza de la ANC que junto con el partido liberal, sectores del partido conservador, la Unión Patriótica y movimientos sociales, promulgarían la Constitución de 1991.

    Como todos los crímenes políticos en este país, sin excepción, su muerte y la de sus dos acompañantes, Alejandro Arcila, de 24 años, estudiante de Universidad Distrital y Ángela Trujillo, de 23, dirigentes de la Juventud Revolucionaria de Colombia, sigue en la impunidad.

    En los hechos también falleció, por dos impactos en el cráneo, la señora Nohora Helena Arcila, quien pasaba accidentalmente por el lugar, la farmacia Ultramar.

     

     

  • Aún surca la “Doris Gil”, en memoria de una reina

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    1El amor hizo también el milagro que Doris Gil se prolongara en el tiempo. Una límpida nave con su nombre,  surca las aguas del Golfo de Urabá.

    Los Bickembach habían sido secuestrados por las Farc el 27 de diciembre de 2002 y asesinados, tras una fallido rescate militar,   cerca al Alto de La Vírgen, entre los municipios de Guaduas y Chaguaní,  Cundinamarca, el 23 de junio  de 2003

    Doris Gil, quien fuera una de las más hermosas mujeres y coronada como reina nacional de belleza en Cartagena en 1956, también por amor renunció al cetro para casarse con Helmut, un exitoso empresario antioqueño como ella.

    Luz Marina Zuluaga, quien la reemplazó, se coronaría un años más tarde, como Miss Universo.

    Pero la “Doris Gil”, como su esposo bautizo la nave, no ha dejado de surcar las aguas del Atrato y ahora del Darién por dos décadas.

    Hernando Gil Grajales, comentó para Centro de Memoria, que tras unos meses de abandono de la motonave, su compañía Transporte Marítimo Internacional, logró rescatarla.

    “Logramos adecuarla de nuevo y con algunas refacciones de rigor la pusimos de nuevo a navegar y así también rendimos un homenaje a la memoria de Doris”, señala.

    Ahora la “Doris Gil” no trasiega por los ríos del Chocó cuando llevaba alimentos a los pobres del campo. Zarpa cada 15 días de Turbo a Panamá y trasiega por las aguas del Urabá.

    Todo comenzó cuando Helmut aceptó el ofrecimiento del presidente Virgilio Barco Vargas, en 1987,  de encargarse del entonces Idema, un instituto de mercadeo para las gentes más humildes.   “El no vaciló a pesar de que ya superaba su medio siglo de vida y muchos le aconsejaron que siguiera tranquilo manejando y disfrutando el capital que había construido”,  recordó la revista Semana.

    Hizo a un lado sus negocios particulares y empezó a tomar decisiones para ayudar a los campesinos. La primera fue la de crear el programa de ‘lanchas tienda’ para poder llevar alimentos básicos a los campesinos de los lugares más apartados a través de los ríos y quebradas. La primera lancha tienda que se construyó en el astillero naval de Cartagena fue bautizada con el nombre ‘Doris Gil’, por votación abrumadora de los trabajadores del Instituto que homenajeaban así la belleza intacta de la reina.

    Semana anota que con varias ‘lanchas tiendas’ empezó a navegar por regiones abandonadas y donde para entonces ya las Farc se movían como pez en el agua. Los ríos Atrato, Guayabero, Caguán, Putumayo y Patía fueron escenario de estas embarcaciones que iban y venían por sus aguas para adquirir directamente las cosechas de los campesinos, evitando que sus ganancias terminaran en las arcas de los intermediarios.

    Entre las Farc hubo una orden de respeto absoluto hacia este programa. La prueba es que jamás fue asaltada una lancha a pesar de que eran un apetecido botín pues llevaban dinero y comida. “Nunca nos tocaron. Incluso nosotros en ocasiones sentíamos que los guerrilleros nos vigilaban, que nos escoltaban desde las montañas”, dice un ex empleado que trabajó en el programa.

    La citada publicación añade que durante cuatro años Helmut Bickenbach volcó todas sus energías al frente del Idema descuidando sus negocios particulares. En el año 90, cuando ya iba a cumplir 60 años de vida, volvió para ponerse al frente de sus empresas. Su regreso coincidió con la crisis económica que llevó a la quiebra a muchos agricultores.  Él fue uno de ellos. Durante un tiempo estuvieron capoteando el vendaval y buscando nuevas opciones.

    “Vamos a sembrar fresas”, le dijo a Doris. Pidieron dinero prestado porque no tenían liquidez. Pero la situación se puso difícil y el negocio no dio. Fue saliendo poco a poco de los centenares de empleados que llegó a tener para tratar de salvarse. Luego fueron entregando, como dación de pago, uno a uno los inmuebles que tenían hasta que entregaron lo que más querían, la Hacienda Timaná, propiedad familiar desde hacía medio siglo.

    “Quedaron en la física calle”, dice un amigo de ellos. Eran los tiempos en que Colombia asistió a dos hechos que marcaron el país: se disparó el secuestro, en especial por parte de las Farc, y se inició el éxodo de miles de nacionales hacia el exterior para refugiarse de los embates de la violencia y los avatares de la crisis económica. Sin embargo la pareja mantuvo intacto su amor por el país: “De esta tierra no nos vamos jamás”, decía él.

    El matrimonio entonces, decidió refugiarse en una pequeña finca en Nocaima, Cundinamarca, donde pasaban los días sembrando plantas y entregados a la jardinería. Ella tenía 63 años y él 69.

    Tras su secuestro, los familiares estuvieron convenciendo a las Farc de la iliquidez de la familia y tratando de lograr su pronta liberación. No fue posible y de la manera más injusta, Doris y Helmut conocieron la muerte.

  • Con los familiares de los desaparecidos del Palacio de Justicia

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    “Hoy el Estado tiene que rendir cuentas por violaciones de derechos humanos, y ya ha reconocido, aunque parcialmente, los hechos del Palacio de Justicia”, señaló Camilo González Posso, director del Centro de Memoria, Paz y Reconciliación ante las cámaras de Canal Capital en su especial sobre los acontecimientos del 6 y 7 de noviembre de 1985.

    El programa de televisión se realizó este martes 12 de noviembre en las instalaciones del Centro de Memoria con varios de los familiares de once desaparecidos y en el marco de la sesión que este mismo día comenzaba el torno a las demandas contra el Estado colombiano en Brasilia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

    Para Cecilia, esposa de Carlos Augusto Vera, administrador de la cafetería del Palacio de Justicia y desaparecido en aquellos hechos, “esperamos que  en Brasil la Corte haga justicia y esclarezca qué pasó realmente”.

    Carlos Ospina, esposo de Gloria Lizarazo, empleada de la cafetería e  igualmente desaparecida, anotó que “lo mínimo que podemos esperar es una condena ejemplar al Estado colombiano”.

    Durante el programa de memoria que enluta al país, todos los familiares presentes exigieron de nuevo que el Estado se comprometa ante la Corte  a darle inicio a la búsqueda de los desaparecidos y acabar con esta impunidad de 28 años.

    Eduardo Carreño, del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, que asiste a las víctimas, señaló que hoy es más indispensable que nunca que el Estado, los ex gobernantes de entonces, todos los que estuvieron implicados rompan el pacto de silencio contando toda la verdad y digan dónde están los desaparecidos.

    El país espera que al final de las sesiones de la Corte Interamericana fijada para el 14 de noviembre se condene al Estado colombiano, no solo por los hechos de tortura que acepta se cometieron contra dos personas, sino por las graves violaciones a los derechos humanos como el asesinato de personas, la desaparición forzada y la actuación que rayó en la barbarie con la retoma del Palacio de Justicia.

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