CIUDAD BOLÍVAR: LA HISTORIA DE UNA LUCHA COLECTIVA

Share Button

Por:

Mónica Álvarez
Investigadora y pedagoga del CMPR
Laura Fernanda Orozco
Auxiliar de investigación
Fotos de Ivan Castaño

“Quizá la historia universal es la historia de unos cuantas metáforas”
Jorge Luis Borges

La metáfora que reconstruye Borges en su ensayo “La esfera de Pascal” es muy útil para entender el por qué en este ensayo Ciudad Bolívar se ubica como centro, para revisar algunas temáticas relacionadas con el despojo de la tierra y los territorios en Colombia.

La propuesta central de esta metáfora es que la naturaleza es una esfera infinita, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna. (Borges, 1960, p. 17). Si tomamos una pelota y ubicamos un punto en ella, podemos observar que cualquier punto que escojamos se convierte en centro. Podríamos continuar con el juego de cambiar de punto para darnos cuenta de la forma como este se vuelve un nuevo centro, es decir que la circunferencia no está definida porque depende de ese juego de cambiar de centros en la esfera. El ejercicio puede continuarse en otros escenarios, eligiendo para cada uno de ellos un nuevo centro desde el cual iniciar la narración, podremos así ver cómo las relaciones se multiplican a partir de cada espacio, situación o persona que se elige para ocupar este lugar.

Un ejemplo de cómo se toma como centro un hecho se da en la novela 2666 Roberto Bolaño. En ella se reconstruye la historia del siglo XX para mostrarnos a través de cinco partes condiciones históricas, culturales, sociales, artísticas, políticas, económicas que han generado el asesinato de mujeres en Santa Teresa, una ciudad que queda en la frontera entre Estados Unidos y México. En la tercera parte del libro el periodista Fate afirma que nadie presta atención a estos asesinatos, pero en ellos se esconde el secreto del mundo (Bolaño, 2004, p. 439). Quisiéramos parafrasear a Bolaño diciendo que Nadie presta atención pero en Ciudad Bolívar se esconde el secreto del mundo pero ¿Qué condiciones sociales, históricas, culturales, artísticas, políticas, económicas nos llevarían a establecer a Ciudad Bolívar como un lugar a través del cual se puede explicar el despojo y la lucha por la tierra y los territorios en Colombia?

CIUDAD BOLÍVAR LA HISTORIA DE UNA LUCHA COLECTIVA 1

Empecemos por decir que el centro llamado Ciudad Bolívar es una extensión de tierra ubicada al suroccidente de Bogotá. Al norte limita con la localidad de Bosa, al oriente con las localidades de Tunjuelito y Usme, al sur con la localidad de Usme y el municipio de Soacha.

Ciudad Bolívar tiene una extensión de 13.000,3 hectáreas de las cuales 3.329,8 son de suelo urbano y 9.608,4 son suelo rural. En esta tierra se da la conjunción entre lo urbano y lo rural. A pesar de que la mayor cantidad de su extensión es rural es mucho más conocido lo que sucede en su espacio urbano. El buscar explicar condiciones históricas que han generado el despojo y la lucha por la tierra y los territorios en Colombia, nos podrá ayudar a reconocer algunas de las formas como se ha establecido esta relación, que por lo general ha sido determinada por los requerimientos de una ciudad devoradora, que sustenta sus exigencias en el progreso.

El método de análisis histórico está fundamentado en lo propuesto por Walter Benjamin en sus tesis Sobre el concepto de historia (Benjamin, 2008). En ellas habla sobre un presente histórico, en el cual es posible detenerse para reconocer las tensiones históricas que lo han generado. Este método de análisis histórico se contrapone a lecturas lineales de la historia. Es decir aquellas que están fundamentadas en el historicismo y en lecturas positivistas en las que la historia se lee como una acumulación de grandes etapas, para las cuales el pasado es un tiempo clausurado y el presente es transición hacia un futuro en el que se cumplirán las promesas de progreso.

El presente histórico traza una constelación entre el hecho presente y los acontecimientos del pasado y recupera esa multiplicidad de relatos que han quedado por fuera de la historia lineal, homogénea y positivista del historicismo, entre ellas, las historias locales y cotidianas y que empiezan a relacionarse y a cuestionar la historia oficial.

Una vez establecidas los presupuestos literarios y teóricos (que son una conjunción caprichosa de saberes, de formas de explicar y representar la realidad) desde los cuales se analizan el tiempo y el espacio en este ensayo, es necesario decir que las temáticas que se revisarán, para reconocer dinámicas históricas que ayudan a entender causas del despojo de la tierra y los territorios en Colombia, a partir del centro Ciudad Bolívar y de un presente histórico son: La informalidad en la tenencia de la tierra, zonas estratégicas y la minería.

La informalidad en la tenencia de la tierra

Ciudad Bolívar desde su nombre se configura como un lugar que, siendo parte de Bogotá, lleva nombre de ciudad.  Además, desde sus inicios Ciudad Bolívar se confronta con de una serie de problemáticas sociales, económicas, culturales y políticas causantes de que muchos bogotanos solo la conozcan a través de noticias, que por lo general la hacen ver como un territorio de miedo, al que solo se atreven a entrar los más osados, los más temerarios o los más necesitados.

CIUDAD BOLÍVAR LA HISTORIA DE UNA LUCHA COLECTIVA 2

El modelo de colononización de tierras que muchas veces consideraron baldías a pesar de que sus propietarios eran comunidades campesinas, indígenas y afrodescencientes y el despojo por medios violentos, han generado una condición histórica en Colombia que consiste en la informalidad en la tenencia de la tierra. Según datos presentados por el Director de la Unidad de Restitución de Tierras Ricardo Sabogal Urrego (Urrego, 2013) en gran parte del territorio colombiano no existe un registro predial actualizado, por el contrario, los derechos sobre la tierra se han dado más por la posesión y por herencias.

En Ciudad Bolívar se dio durante los años 40 la parcelación de grandes haciendas como La María, Santa Rita, Candelaria y Casa Blanca y más tarde en los 50 la toma de tierras por parte de campesinos y de pobres históricos, que habitaban en inquilinatos ubicados en barrios como las Cruces, la Perseverancia, los Laches, y que buscaban tener un pedazo de tierra para construir su casa, un lugar donde poder meter la cabeza.

Uno de los actores en este proceso fueron los “tierreros” que empezaron a tomarse tierras en las grandes haciendas que había en lo que hoy es Ciudad Bolívar. Estas tierras fueron parceladas y vendidas sin el cumplimiento de normas mínimas de urbanismo. Los lotes en muchas ocasiones fueron vendidos varias veces, lo que ocasionaba confrontaciones entre vecinos y los recién llegados. Esta condición le dio nacimiento a barrios no planificados como Meissen, San Francisco, Buenos Aires, Lucero bajo y La María que estaban situados en las partes bajas de las montañas. Sus habitantes eran campesinos venidos principalmente del Tolima, Boyacá y Cundinamarca. La población para los cincuenta era de 50.000 habitantes y para el 2005 contaba con 616.455 (DANE, 2005).

La informalidad en la tenencia de la tierra tiene como uno de sus orígenes la venta ilegal de lotes sin servicios básicos y en sectores de alto riesgo, lo que ha causado el poblamiento de zonas sin el equipamiento necesario como acueducto y alcantarillado, luz, colegios, calles y zonas de recreación. El desorden administrativo, el abandono del Estado y del sector privado han generado que Ciudad Bolívar se construya con el esfuerzo de muchos de sus habitantes, y el que la toma y venta ilegal de tierras continúe hasta hoy, los lotes son vendidos varias veces y que esto ocasiona muchas confrontaciones entre vecinos. (Giraldo, 2014)

Otro de los factores que interviene en la toma de tierras, se da a través de procesos colectivos como los realizados por los viviendistas, quienes desarrollan procesos organizativos con las comunidades y de confrontación con normas y autoridades para hacer posible el derecho a la vivienda. Los viviendistas tienen entre sus principios el que la sociedad organizada en torno a una problemática puede hacer cumplir sus derechos.

Para los viviendistas la lucha por la vivienda no es ilegítima, porque se trata de exigirle al gobierno y a entidades encargadas el que se desarrollen planes de construcción de vivienda subsidiados, más aun para una población que difícilmente puede acceder a un crédito bancario, porque sobreviven de una economía informal y estos son muy costosos. Un ejemplo de ello es el sistema UPAC, a través del cual las personas pagaban por lo menos diez veces el valor de la vivienda. Las luchas de los viviendistas también buscaban exigir al gobierno la expropiación de terrenos urbanos ociosos y la legalización de los terrenos adquiridos en las tomas, para que las personas ubicadas allí tuvieran acceso a servicios básicos.

Con el Acuerdo 14 de septiembre 7 de 1983 se creó la Alcaldía Menor de Ciudad Bolívar, es decir, se le da el estatus administrativo de localidad, y a la vez se definieron sus límites. Esta localidad ha seguido recibiendo gentes provenientes de diferentes regiones del país hasta nuestros días. Allí la lucha por la tierra se da por la necesidad que tienen muchos colombianos por conseguir un lugar en donde levantar una casa digna para vivir. Llegan a esta zona porque allí todavía les arriendan o porque encuentran un pedacito de tierra barata, cada vez en zonas más altas y con condiciones más difíciles, tanto de seguridad como para desplazarse a esa gran ciudad que desde allá arriba se ve como un bonito paisaje: una a una las familias fueron acomodando sus vidas en ranchos improvisados en las laderas donde nadie se imaginó que se podría fundar un barrio (Pineda, 2014)

Zonas estratégicas

“Muchos centros urbanos han sido la base estratégica de toda esta orgía de violencias armadas. Desde allí se definen las grandes estrategias y se articulan los centros de mando de la confrontación armada y del lavado de activos acumulados aprovechando el desorden violento. Son también centros de reclutamiento, retaguardia logística y financiera y con frecuencia territorios de refugio de los desplazados forzados y de familiares de las víctimas de graves violaciones a los DD.HH y  a las normas humanitarias. Muchos entes territoriales han sido teatro de operaciones de guerra o bases de apoyo estratégico. A pequeños poblados, comunas o localidades de ciudades han llegado  las  dinámicas de la violencia y sus pobladores se han visto involucrados en procesos  de daño y menoscabo en sus condiciones de vida y de seguridad”. (Posso, 2014) 

La ubicación geográfica de algunas zonas del país las ha convertido en zonas estratégicas porque desde ellos se establece un control sobre zonas específicas, que para este caso es la capital de Colombia. Ciudad Bolívar desde sus inicios se convierte en un lugar con grandes tensiones socioeconómicas causadas por el encuentro o desencuentro de diversos sectores de la sociedad.

Desde Ciudad Bolívar se generarán importantes movimientos sociales por los derechos humanos y a la vez, procesos de dominio territorial ejercidos por bandas criminales que han impuesto sus propias reglas y que no han sido controlados de manera eficiente por las autoridades, a pesar de que existan batallones como el de Sierra Morena “cuya misión es adelantar operaciones contra el terrorismo urbano y ejercer un control en toda la localidad”, según declaraciones hechas por un integrante de este batallón. (youtube, 2006)

En los años 80 y 90 la lucha de las comunidades y organizaciones de Ciudad Bolívar se dio por la demanda de servicios básicos al Estado. Líderes y lideresas buscaban organizar el territorio y obtener servicios básicos como el agua, luz, educación, salud, transporte, vivienda y vías.

CIUDAD BOLÍVAR LA HISTORIA DE UNA LUCHA COLECTIVA 5

Por otro lado, Ciudad Bolívar se convirtió en un un territorio estratégico para la confrontación de diversos grupos armados como el M19, el ELN, las FARC, quienes apoyaron a la gente en la toma de tierras, según el recuento que hacen algunas de sus gentes.

El territorio al que también llegan víctimas de los diversos bandos y ex combatientes, se convierte en un espacio de confrontaciones que llevarán a masacres como la de los muchachos de Juan Pablo II el 25 de julio de 1992 a las 2:30 am, en la que fueron asesinados 9 jóvenes entre los 16 y 24 años, una mujer de 55 años y una niña de 11 años.

Sobre este hecho se presentaron diversas explicaciones en el momento por parte de las autoridades, quienes hablaron de bandas de limpieza social a manos de grupos interesados en alterar el orden, ajustes de cuentas y enfrentamientos entre grupos juveniles.

Para algunos vecinos que rindieron testimonio, entre ellos un miembro de una de las juntas de acción comunal, a los jóvenes muertos les gustaba el basuco, además las condiciones de inseguridad en la zona los habían obligado a armarse. Afirmaciones como éstas han llevado a justificar el asesinato de jóvenes en la localidad, porque como dicen algunos por algo será o porque quién los manda a andar en malos pasos. Es por eso que muchos de los asesinatos de jóvenes en la localidad quedan registrados en la memoria de los bogotanos como confrontaciones entre bandas, como un problema individual o de la localidad que poco tiene que ver con los buenos ciudadanos.

La pregunta sobre quién mata a los jóvenes se resuelve en algunas ocasiones muchos años después de lo sucedido. En artículos, conmemoraciones, marchas realizadas por organizaciones como Podion, el Turbión, Biblioteca Comunitaria Semillas Creativas entre muchas otras, se habla de limpieza social realizada por grupos paramilitares que tuvieron el apoyo de la Fuerza Pública. En el lugar de la masacre hoy hay un Monumento a la Vida en el cual se ven dos niños elevando cometa. La escultura que está hecha en hierro tiene agujeros en toda su estructura.

Ismael Bustos Tejedor, vecino del lugar en donde ocurrió la masacre, estuvo detenido injustamente durante 11 años por estos crímenes. En el artículo de la Revista Semana que documenta este hecho, se describe la forma como seis hombres pertenecientes a una banda de delincuentes llamada “Los Cucas” ajusticiaron a los jóvenes que se encontraban celebrando el cumpleaños de uno de ellos. (Semana, ¡Vergüenza!, 2003)

En Ciudad Bolívar el asesinato de muchachos continúa. Desde el 2000 la fragmentación cada vez mayor de la tierra y de las comunidades causa confrontaciones entre diversos grupos, que por general son justificadas por peleas entre pandillas, y sin embargo, allí grupos paramilitares y bandas criminales han construido fronteras invisibles que trazan territorios de miedo en la localidad. Estos grupos reclutan jóvenes, cobran vacunas, controlan el microtráfico y la venta de armas, establecen leyes cuyo rompimiento ocasiona la muerte, el desplazamiento o el exilio.

La confrontación ha llevado a muchas personas a romper con sus territorios es decir, aquellos espacios en los que tienen su historia, relaciones sociales, familiares y con un entorno que ha fundamentado sus costumbres. Esta condición genera desplazamiento interno. La historia de Blanca Pineda, una lideresa e historiadora popular de la localidad, muestra las difíciles condiciones que tuvo que afrontar por su trabajo en la organización de las comunidades y por la defensa de los DDHH. Las amenazas causaran su desplazamiento y exilio a Chile durante varios años.

“En el 2004 empezaron a incrementarse en Bogotá, las amenazas, extorsiones y otros mecanismos similares a los que utilizaban las estructuras paramilitares, lo que da cuenta de la pugna por el poder en la ciudad. A partir de 2008 el sistema de alertas tempranas de la Defensoría del Pueblo ha advertido la presencia de nuevos grupos armados ilegales posteriores a las desmovilizaciones de la AUC, entre las cuales se encuentran: Bloque Héroes de Carlos Castaño, Autodefensas Campesinas Nueva Generación, Bloque Metropolitano, Bloque Capital, Los Urabeños y Las Águilas Negras – Bloque Capital. A través de la información recogida por la CNRR y de fuentes de prensa se confirmó la presencia del ERPAC, Los Paisas y Los Rastrojos” Nuevos escenarios de conflicto armado y violencia pags. (CNMH, 2014, pp. 458,459).

Otro hecho de mucha recordación en la localidad por lo que significó en la lucha por los derechos es la toma de las instalaciones de la Cruz Roja. Ésta comenzó el 11 de octubre de 1993 y fue organizada por líderes y lideresas de 65 organizaciones de Ciudad Bolívar quienes reclamaban centros de salud, de estudio, pavimentación de calles y conservar el cocinol mientras el gas no fuera instalado para el sector. Las organizaciones que habían tenido que construir a pulso jardines infantiles, salones comunales, algunos colegios, acueductos con sistemas de mangueras, abrir caminos, entre otras tareas, le reclamaban al gobierno que se les reconocieran sus derechos y que invirtiera mayores recursos en la dotación de sus barrios.

Porque Ciudad Bolívar es la historia de una lucha colectiva, de la organización de los vecinos, lo que se vuelve indispensable ante un Estado que no garantiza derechos fundamentales. Las madres cabeza de hogar se unen para cuidar a los niños y niñas para que otras puedan ir a trabajar. Las organizaciones juveniles buscan construirse un lugar dentro de esa Ciudad Bolívar que parece tan lejana a Bogotá, a esa otra ciudad en la que el progreso no alcanza a llegar hasta sus orillas.

Hoy, las organizaciones sociales continúan haciendo una labor fundamental para la comunidad. Proyectos de recuperación de memoria como el desarrollado en el 2014 por COSPACC, La Junta Administradora y la Alcaldía Local, a través del cual se realizaron talleres, caminatas, recolección de relatos y documentos, exposiciones y foros sobre la localidad, que estarán condensados en la publicación “Partir de lo que somos: Ciudad Bolívar. Tierra, Agua y Luchas”.

De igual forma, grupos de mujeres buscan brindar otras alternativas a través de procesos de recuperación de memoria local, como el realizado por Blanca Pineda y Margarita Ramírez; profesores y colectivos de jóvenes a través de movimientos artísticos, culturales y ambientalistas generan otras dinámicas entre los jóvenes y revelan a la ciudad que allí no hay solo violencia como suelen mostrarlo los medios de comunicación sino mucha capacidad de trabajo, talento y creatividad.

Minería

Muchos bogotanos no saben que algunos de los materiales utilizados para la construcción de la gran capital provinieron y provienen de minas ubicadas en Bogotá, esto quizás porque la minería es una actividad económica que se concibe más para zonas y regiones alejadas, sin embargo, esta hace parte de la historia de la ciudad.

La minería es un tema importante en la historia de Ciudad Bolívar porque a ella están ligadas formas de habitar el territorio desde los años 40:

Eliodoro Criollo construyó hornos para la fabricación de ladrillos y dejó que algunas familias se asentaran en sus tierras a cambio de que trabajaran como obreros de su ladrillera; el trato era que por cada 1.000 ladrillos que ellos fabricaran, él les daba a cambio una cantidad de ladrillos y un lote para que pudieran construir sus viviendas, generando así la aparición de los primeros barrios que ocuparon esas tierras. (Bolívar, 2013)

Los orígenes de la minería datan desde 1945: “año en el que se encontraron depósitos de gravas en la Hacienda La María y para 1950 se inició el auge minero con la explotación de carbón en la Hacienda la Carbonera”. (Bogotá, 2009) En el presente se explotan materiales de construcción como arena, recebo, grava, piedra, arcilla, también hay industria transformadora que fabrica ladrillos y concreto.

CIUDAD BOLÍVAR LA HISTORIA DE UNA LUCHA COLECTIVA 6

Estas explotaciones mineras han generado grandes afectaciones ambientales y sociales debido al uso indiscriminado y antitécnico de los recursos tanto de las minas legales como ilegales ya que no cumplen con las normas o explotan por fuera del área establecida en los títulos mineros. Además el pago de regalías a la ciudad es mínimo (tan solo del 1%) en comparación con las grandes inversiones que ha tenido que hacer el distrito para mitigar los daños causados a los recursos hídricos, los suelos y los procesos de reubicación de comunidades. Los pasivos ambientales son muy altos porque los Planes de Manejo, Restauración y Recuperación Ambiental que deben presentar las empresas que tienen títulos mineros no son cumplidos y mucho menos cuando estas son ilegales. De las 107 explotaciones mineras solo 7 son legales y al consultar los títulos mineros en la zona sur oriental algunos tienen licencia hasta el año 2039.

Revisión de las normas

La prohibición de la minería en Bogotá se establece desde el acuerdo 6 de 1990. En el capítulo VI, Artículo 306 de este acuerdo se hace referencia a industria extractiva, dentro de la cual ubica al sector que explota y trata materiales rocosos, arcillosos, arenosos, provenientes de minas subterráneas y superficiales. Este acuerdo precisa que: La industria extractiva no es un uso urbano. En consecuencia se considera un uso prohibido dentro de las áreas urbanas. (D.C., www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas, 1990)

En este acuerdo se señala de manera explícita la prohibición de nuevas explotaciones mineras en Bogotá y se establece que las industrias existentes podrán seguir funcionando solo con el fin de recuperar morfológicamente los terrenos afectados.

Esta prohibición de la minería en Bogotá es ratificada por la ley 388 de 1997 que es la Ley de reforma urbana, la cual entre otras le dice a los municipios cómo tienen que hacer los planes de ordenamiento territorial – POT. El primer POT de Bogotá es el de 2000 bajo la administración de Enrique Peñalosa. Técnicamente se organiza la ciudad en sectores o territorios que tienen características físicas, culturales y económicas similares, estas se llaman unidades de planeación zonal para sectores urbanos, en ellas se determinan usos, alturas y actividades permitidas.

Para las zonas rurales se llaman Unidades de Planeación Rural normatizadas por el decreto nacional 3600 de 2007 y adicionado por el decreto nacional 4066 de 2008. En Bogotá estas zonas aun no están reglamentadas y por eso en ellas se generan tensiones entre la actividad campesina y la expansión urbana. La Secretaría Distrital de Planeación está dando los últimos pasos para definir usos, intensidades de ocupación, forma de aprovechamiento y demás normas del suelo. Hasta el momento se ha avanzado en la Unidad de Planeación del Norte con participación de las comunidades. (D.C., Administración da los últimos pasos para reglamentar el área rural del Distrito, 2013)

Estas Zonas de Planeamiento Rural son muy importantes porque de su conservación depende el funcionamiento de los ecosistemas, la biodiversidad de Ciudad Bolívar y de Bogotá.
Debido a la necesidad de reglamentar la explotación minera en Bogotá, que continúa haciéndose de manera indiscriminada, desde el POT de 2000 se crean los Parques Minero Industriales del Tunjuelo, Usme y Mochuelo, estos parques quedan bajo la supervisión y coordinación del Departamento Administrativo de Planeación Distrital (DAPD) y el Departamento Técnico Administrativo del Medio Ambiente (Dama) hoy Secretaría de Ambiente.

Los Parques Minero Industriales -PMI- son zonas en las que se permite explotar de manera transitoria y aprovechar al máximo sus reservas con unos parámetros de sostenibilidad ambiental. Se definen como zonas estratégicas para el Distrito porque de allí se extraen los materiales para la construcción y de ella dependen los costos de esos materiales. Esta es una premisa a discutir por los graves daños generados en lo ambiental, un hecho que se corrobora con las declaraciones hechas por la secretaria de Ambiente Susana Muhamad, quien en rueda de prensa de agosto 31 de 2012 sostiene que en la inundaciones a las canteras San Antonio en el año 2002, los precios de los materiales de construcción no aumentaron de manera considerable a pesar de que en esa ocasión tuvieron que traerse de los Llanos y del Tolima. Además, porque los pasivos ambientales ocasionados por las explotaciones mineras le han generado grandes costos al Distrito. (Prensa Alcaldía D.C, 2012)
Un ejemplo de ello es el caso de la cantera que estaba ubicada en Santa Rita – sector Cerro el Diamante y barrio el Perdomo en donde la afectación es tan grande que hoy es considerada una zona de alto riesgo no mitigable, con una extensión de 110 hectáreas caracterizada como la zona de remosión en masa más grande de Suramérica. (Castiblanco, 2014)
Dentro de la norma, que se ratifica en el 2004, se justifica la creación de los PMI porque se pretende el desarrollo de frentes de explotación, rehabilitación y construcción urbana. Por los daños ambientales que son visibles en varias zonas de la ciudad, estos frentes no fueron reglamentados de manera adecuada y el seguimiento a la norma es deficiente, además se evidencia que no hay una adecuada integración interinstitucional para hacerle un seguimiento a estos frentes. También existen contradicciones entre la autonomía distrital y el gobierno nacional.

En la formulación de los PMI se hace énfasis en el desarrollo ambientalmente sostenible y económicamente competitivo de la minería. Las afectaciones ambientales muestran que no se ha cumplido con los Planes de Manejo, Restauración y Recuperación Ambiental. Surgen al respecto varias preguntas ¿Qué medidas se han tomado para detener los procesos de deterioro? ¿qué afectaciones se han producido? ¿quién tiene estos informes? Por lo revisado en diferentes entidades esta información está fragmentada y es fundamental su integración para que se permita la elaboración de un buen informe sobre el alcance de estos planes.

Según la norma, los PMI buscan ofrecer alternativas para la relocalización de la explotación minera hacia las zonas permitidas para el desarrollo de dicha actividad. Al respecto nuevas preguntas ¿de qué manera se hace esta relocalización? ¿qué pasa con los que tienen los títulos de propiedad, cómo se distribuyen en una zona, cómo se establecen esos acuerdos de distribución?
Además, la formulación de los Planes de Ordenamiento Ambiental quedan a cargo de los particulares con el control de la Secretaría de Ambiente y el Departamento Administrativo de Planeación Distrital, en coordinación con la autoridad ambiental competente. Estas entidades serán las encargadas de desarrollar los lineamientos que tienen en cuenta los siguientes componentes: ambiental, urbanístico, social, económico y administrativo sin embargo, no es claro a la fecha qué ha pasado con estos planes y cómo se ha vinculado a las comunidades en ellos.

Dentro de las acciones que determinan estas entidades está el diseño e implementación de gestión urbanística que garanticen el reparto equitativo de cargas y beneficios, una situación que por los pasivos ambientales y las grandes inversiones hechas por el Distrito en la mitigación de los daños ambientales generados no se ha dado:
“los costos por concepto de obras y estudios para estabilización de antiguos taludes mineros en la localidad de Simón Bolívar, que ha tenido que asumir el Distrito, entre 1996 y 2005 –durante las administraciones de Mockus- Peñalosa-Mockus-Garzón– suman $7,7 billones, mientras las regalías recaudadas por la Secretaría de Hacienda en el mismo período ascienden a $1,2 billones” (Diego Andrés Bulla, 2013).

En el parágrafo 1 del artículo 321 del POT se menciona que las medidas y acciones para desembalsar el agua depositada en los frentes de explotación minera, afectados por el desbordamiento en el año 2002, estarán a cargo de quienes posean o adquieran título minero en la zona sin embargo, el Distrito enfrenta una demanda por 400.000 millones de pesos por estos hechos. La cantera San Antonio pertenece a la Arquidiócesis de Bogotá y las multinacionales Cemex y Holcim, también adquirieron predios allí para explotar material de cantera. (Semana, El Cráter de la Discordia, 2011)

Para abrir taludes de explotación minera al río Tunjuelito se le ha cambiado el curso tres veces en 1968, 1974 y 1997, lo cual ha generado constantes inundaciones en los barrios aledaños. Además en la zona se han formado unas lagunas putrefactas que según el mismo artículo de la revista Semana es: “un agujero del tamaño de tres parques Simón Bolívar con cuarenta metros de profundidad, excavado en medio de la capital del país, lleva años convertido en un drama legal y ambiental que involucra a la gran empresa, la Iglesia, los militares, la población y el gobierno distrital.”

CIUDAD BOLÍVAR LA HISTORIA DE UNA LUCHA COLECTIVA 4

En la reforma al POT planteada en el 2012 se propuso la eliminación de la explotación minera en Bogotá de tal manera que no se otorguen más licencias de explotación y exploración y que una vez vencidos los títulos otorgados, estos no se renueven. Sin embargo, en el momento de redacción de este artículo esta reforma al POT fue derogada.

En una visita realizada a la zona aledaña a la Cantera Unidas La Esmeralda se pudo observar que las afectaciones, además de ser ambientales, tienen que ver con social y lo cultural. En respuesta a esto un grupo de jóvenes han conformado el Colectivo No le saque la piedra a la montaña, quienes según uno de sus líderes: son una unión de varios parches que han decidido pensarse lo ambiental. Este grupo inicia con un plantón en la cantera el 14 de enero de 2014. El colectivo busca que lo ambiental se arraigue en el territorio porque las problemáticas a largo plazo son remplazadas por lo urgente, debido a que la gente de Ciudad Bolívar tiene que trabajar mucho para sobrevivir.
El colectivo No le saque la piedra a la montaña desarrolla talleres ambientales en la localidad, ha sembrado 675 árboles en el sanjón de Potosí en un convenio con la Empresa de Acueducto de Bogotá y para protegerlos, inició una campaña con visitas casa por casa para que cada familia adopte un árbol. Además, tiene un periódico mural en el Puente de los Indios, ubicado en Arborizadora Alta. Este puente fue construido para el riego de los cultivos de los indios Muiscas y es un patrimonio histórico del cual solo queda parte de la estructura de piedra.
Uno de los líderes del colectivo No le saque la piedra a la montaña nos contó las particularidades de esta zona: le dicen morro pelao, es un lugar con condiciones climáticas y bioclimáticas especiales, en el distrito no hay más zonas así. La mayoría de los árboles son hayuelos y espinos. En la reforma al POT que se cayó se buscaba declarar esta zona como un parque ambiental, el parque Cerro Seco.
Ellos se sienten afectados porque además de que la cantera está detrás del colegio y afecta el aire y las vías de la zona, ha cerrado el acceso al Palo del ahorcado, un árbol que muchos de los habitantes de Ciudad Bolívar consideran patrimonio cultural de la localidad. Entre los recuerdos de sus habitantes están en que en esa colina los niños salían a elevar cometa y las familias a hacer los paseos de olla: Nos privatizaron la montaña, antes íbamos a elevar cometa allí, además si uno se acerca ve crucesitas porque la gente también iba allí a rezarle a sus muertos.

Para recorrer la circunferencia trazada

Es posible reconocer en Ciudad Bolívar condiciones históricas como la informalidad en la tenencia de la tierra, a través de la forma desordenada como fue habitado el territorio por gentes provenientes de diferentes sectores del país, en su mayoría desplazados por la violencia en las regiones, y que ha generado grandes costos socio-económicos tanto para sus habitantes como para la ciudad. En ella también se ha dado la confrontación entre grupos por el control de los barrios y de territorios, y el desplazamiento interno que en muchas ocasiones ha generado el no retorno y el exilio que han sufrido sobre todo líderes y lideresas de la localidad. El terror impuesto por diversas bandas criminales, se opone a cualquier tipo de organización social que le haga contrapeso al poder que ejercen a través de amenazas, el control de zonas, el reclutamiento de menores y el asesinato.
Es posible hablar de tierras en las que se ha impuesto la barbarie, tierras que poco o nada tienen que ver con la civilización en las que los valores y el respeto por las normas son fundamentales. Es curioso pensar en que ese territorio se declare justo en la capital de Colombia y que esa condición se vea reafirmada por muchos bogotanos, que desconociendo por completo las calles y los habitantes de Ciudad Bolívar, la hayan declarado tierra prohibida. Desde el desconocimiento y la negación se configuran lugares que si bien pueden llevarnos a entender nuestra propia historia, preferimos dejarlos en el silencio o volverlos invisibles.

A esta condición de negación se han opuesto mujeres, hombres y jóvenes quienes a través de su trabajo han mantenido la memoria histórica de la localidad y han dado la lucha por un territorio construido con el trabajo de muchos. Movimientos y colectivos juveniles como Hip Hop PAZUR, Ojo al Sancocho, No le saque la piedra a la montaña, Caminos de paz, COSPACC, entre muchos otros, del trabajo de las mujeres, maestras y maestros, de los indígenas, de los afros, quienes han recogido y escrito la historia de la localidad y que le han mostrado a la ciudad, no solo que su historia se puede construir de otra manera, sino que también se puede contar a través de diversos lenguajes como la música, el documental, el cine, la historieta, el mural, las ollas comunitarias, la costura…

Los medios de comunicación generalmente presentan como hechos aislados las problemáticas que se viven en esta localidad: el asesinato de muchachos como confrontaciones entre bandas y la violencia en los colegios como resultado de la mala crianza, sin embargo, estas son algunas de las manifestaciones de un presente cargado de tensiones históricas, cuyo análisis puede llevarnos a entender las graves rupturas sociales, geográficas, culturales, políticas, económicas y familiares que han generado el desplazamiento y la lucha por un lugar en la Tierra. Se hace necesario ampliar la escala, observar la realidad desde diversas perspectivas; conocer, proponer y valorar otras formas de hacer y contar las historias.

CIUDAD BOLÍVAR LA HISTORIA DE UNA LUCHA COLECTIVA 3

El historicismo ha construido una historia con épocas lineales y cerradas, una historia lejana que poco tiene que ver con nuestro presente. Reconocer que el presente está habitado por tensiones históricas nos permite entender que la memoria de Ciudad Bolívar está habitada por la historia de los colombianos.

Trabajos citados
Urrego, R. S. (2013). La verdad de la tierra, territorios y conflictos. Diplomado derecho a la verdad, democracia y agendas de paz. Bogotá.
youtube. (2006). (L. Garibello, Productor) Obtenido de Crónica batallón Sierra Morena en Ciudad Bolívar: www.youtube.com/wacth?v=ff4fD4IG-Eg
Benjamin, W. (2008). Sobre el Concepto de Historia. En W. Benjamin, & Abada (Ed.), Obras libro I (A. B. Muñoz, Trad., Vol. 2). Madrid: Abada Editores.
Bogotá, A. M. (2009). Obtenido de Agenda Ambiental Localidad 19.
Bolaño, R. (2004). 2666. (Anagrama, Ed.) Barcelona, Barcelnoa: Anagrama.
Bolívar, A. L. (2013). (S. D. Gobierno, Productor) Obtenido de www.ciudadbolivar.gov.co//index.php/ml-localidad/histora-de-ciudad-bolivar
Borges, J. L. (1960). La esfera de Pascal. En J. L. Borges, & E. Editores (Ed.), Otras Inquisiciones (pág. 17). Buenos Aires, Argentina: Emecé.
Castiblanco, H. I. (2014). Cambios en el paisaje de la localidad de Ciudad Bolívar por la explotaciòn de canteras en el periodo 2000-2014. Recuperado el 15 de Julio de 2014, de repository.unimilitar.edu.co
CNMH. (2014). El Contexto Histórico del Conflicto Armado en el Distrito Capital. En C. N. Histórica, Nuevos Escenarios de Conflicto Armado y Violencia. Bogotá: Procesos Digitales.
D.C., A. M. (1990). www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas.
D.C., A. M. (2 de Agosto de 2013). Administración da los últimos pasos para reglamentar el área rural del Distrito. Recuperado el 5 de Agosto de 2014, de Bogotá.gov.co: www.bogota.gov.co/article/planeacion/administracion%20da%20los%20ultimos%20pasos%20para%20reglamentar%20el%20area%20rural%20del%20distrito
DANE. (2005). Obtenido de www.dane.gov.co
Diego Andrés Bulla, J. B. (Mayo de 2013). Informe Acercamiento a la problemática ambiental y social generada por la minería en el área de influencia del agroparque los Soches. Recuperado el 22 de Junio de 2014, de www.idea.unal.edu.co7pmad/doc/los_soches/Mineria_Los-Soches.pdf
Giraldo, Y. (8 de Agosto de 2014). Ciudad Bolívar, una historia de lucha. (M. Álvarez, Entrevistador, & P. y. Centro de Memoria, Editor) Bogotá.
Posada, A. R. (2014). Centro de Memoria, Paz y Reconciliación. Obtenido de La verdad de la tierra, territorios y recursos.
Posso, C. G. (2014). Propuesta de Reparación Integral de Colectivos de Víctimas o Colectivos Invicivilizados. Foro Nacional de Víctimas para Propuestas en la Habana. Cali.
Prensa Alcaldía D.C, B. H. (31 de Agosot de 2012). Distrito prohibe actividad minera – Rueda de prensa Gustavo Petro y Secretaria de Ambiente. (O. A. D.C., Productor) Recuperado el 27 de Julio de 2014, de youtube: www.youtube.com/wacth?v=Bw1tFFV_RWI
Semana, R. (26 de Mayo de 2003). ¡Vergüenza! (Semana, Ed.) Semana .
Semana, R. (16 de Julio de 2011 ). El cráter de la discordia. Semana .
Semana, R. (16 de Julio de 2011). El cráter de la discordia. Semana .